Óscar Bas, secretario ejecutivo de ADINE, analiza cómo la desaceleración del mercado y las exigencias normativas, especialmente el EUDR y las medidas antidumping, obligan a los distribuidores a mejorar su eficiencia y proteger sus márgenes
Cada neumático que sale de un almacén genera una venta, pero no siempre deja el beneficio esperado. Detrás hay financiación de existencias, preparación de pedidos, transporte, personal, devoluciones y obligaciones normativas. La rapidez y la disponibilidad ofrecidas al taller necesitan una estructura operativa eficiente. Porque una empresa puede mantener una intensa actividad y, al mismo tiempo, ver deteriorada su rentabilidad.
Esta preocupación estuvo muy presente en nuestro VIII Foro ADINE, celebrado los días 30 de septiembre y 1 de octubre en Madrid bajo el lema «Impulsando el cambio». El conocimiento de los costes, la gestión de inventarios y la adaptación empresarial centraron parte de las reflexiones. El distribuidor mantiene un importante capital inmovilizado para responder a un taller que necesita el neumático casi de inmediato. Conciliar ambas circunstancias representa un desafío cotidiano.
En este contexto, los datos del Distripool de ADINE reflejan un cambio de ritmo. Hasta septiembre de 2025, la distribución crecía un 7% en consumer y un 6,1% en camión y/o autobús. En el mismo periodo de 2026, consumer retrocede un 0,8%, mientras camión y/o autobús mantiene un avance del 3%. El tercer trimestre registra descensos del 6,2% y del 3,6%, respectivamente. Esta evolución de las ventas en unidades al canal profesional obliga a revisar previsiones y aprovisionamientos.
Esta pérdida de dinamismo se corresponde con lo que observamos desde ADINE: la actividad de los talleres convive con un aplazamiento de la sustitución de neumáticos. Se realizan reparaciones y mantenimiento, mientras algunos consumidores retrasan el cambio. Esa decisión reduce la rotación y los pedidos al distribuidor. Además del riesgo para la seguridad cuando la sustitución es necesaria, existe una consecuencia económica: unas existencias dimensionadas para crecer encuentran una demanda más débil, permanecen más tiempo almacenadas y tensionan la tesorería.
En este escenario, la eficiencia operativa adquiere especial relevancia. La preparación de pedidos, las incidencias, las devoluciones y la organización del transporte influyen en los costes de funcionamiento. La digitalización puede facilitar el seguimiento de existencias, mejorar la información disponible y reducir tareas duplicadas. Su utilidad depende de las necesidades y características de cada organización. La tecnología aporta valor cuando contribuye a resolver problemas concretos y facilita el trabajo de las personas.
A esta presión se añade el marco comercial. Los procedimientos antidumping y antisubvenciones sobre neumáticos chinos de turismo y camión ligero condicionan el aprovisionamiento y la formación de precios. Las variaciones del coste de entrada exigen recalcular necesidades financieras, compromisos comerciales y márgenes. Desde ADINE defendemos un marco de competencia abierta, con reglas equivalentes, seguridad jurídica y previsibilidad para el conjunto de los operadores.
Y, a todo ello, se suma el EUDR, que merece especial atención porque el cumplimiento normativo también supone un esfuerzo económico y organizativo. Identificar obligaciones, coordinarse con proveedores y gestionar la información de trazabilidad exige recursos. La adaptación puede requerir contratar personal, dedicar equipos internos o externalizar tareas a proveedores especializados, además de invertir en tecnología y formación. El alcance de estos costes dependerá de las circunstancias de cada empresa y puede resultar especialmente difícil de absorber para las organizaciones de menor tamaño.
Como abordamos en el Foro, la gestión de datos será determinante. Tratar esta adaptación como un trámite aislado puede generar dificultades cuando el producto ya está en el almacén. La preparación anticipada ayuda a detectar carencias y evitar incidencias operativas. Desde ADINE reclamamos requisitos claros, proporcionados y aplicables, y acompañamos a nuestros asociados en su interpretación. La sostenibilidad necesita empresas capaces de cumplir y seguir siendo competitivas.
Tras veinte años acompañando al sector, sabemos que la distribución aporta disponibilidad, asesoramiento y capacidad de respuesta al taller. La eficiencia operativa y la adaptación normativa son fundamentales para la continuidad de las empresas. Por eso, seguiremos aportando información sectorial, formación y representación institucional, respetando siempre la plena autonomía de cada empresa para definir su estrategia y sus decisiones comerciales.
